Diversidad Cultural / Comunidades

Historias intercontinentales

La otredad americana bajo la lupa de un museo español

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29-05-2011 | “Yo soy América” recopila historias de familias españolas radicadas en Madrid que contengan un vinculo con la cultura del continente americano. Se trata del novedoso programa cultural puesto en marcha por el Museo de América.

Mónica Torrez | ©turismoicultura.com | Se trata de un programa que indaga sobre la problemática cultural americana  a partir de la visión de chicos y chicas que visitan el Museo de América de la capital española y que se desarrolla desde fines de 2010, el con el apoyo de Unicef.

Ante tamaña propuesta desde América del Sur podríamos ¿Por qué España quiere indagar respecto a la memoria colectiva de los niños de América?, esperando que nadie pudiera respondernos con sentencia: ¡Por qué no te callas?!!! , como sugiriera el rey Juan Carlos al presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías en la Cumbre Iberoamericana de Bariloche.

España atraviesa una fenomenal crisis política, económica y social, y sus comunidades están sometiendo a los sectores dirigenciales a debates otrora impensados, con manifestaciones populares en la calle, acampes y escraches que proponen una revisión minuto a minuto de diversos aspectos de la cultura y la sociedad españolas. Es en este contexto sociopolítico que surge de uno de sus museos madrileños una investigación orientada a bucear en la memoria americana en torno a las expresiones de los más pequeños de las familias americanas radicadas en Madrid, lo que convierte a “Yo soy América” en un estudio ambicioso e inquietante, máxime si se piensa que la iniciativa cuenta con el apoyo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) creado  en 1946 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU).

Lo cierto es que este movilizador proyecto permite conocer las inquietudes de los niños latinoamericanos, norte y mezoamericanos que debieron emigrar junto a sus padres, o cuyos abuelos les relataran historias de exilios, desplazamientos forzados por sus respectivas realidades familiares en tiempos de crisis en uno y otro continente.

La propuesta lleva relevadas alrededor de cincuenta testimonios de niños de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y República Dominicana.

La memoria colectiva infantil subyace –en “Yo soy América”- a través de los relatos por sobre las coyunturas familiares y dibuja un mapa de emociones, ilusiones, modelos y diseños culturales en los cuales no siempre aparece la cultura americana sino que, ésta antes, se diluye para dar paso a la hegemonía cultural global.

Historias de dos continentes

Junto con los sueños de los mayores, los chicos participantes comparten con la comunidad mundial anhelos, sueños y pequeñas historias de familia en cada uno de sus relatos.

Daiana tenía sólo seis años cuando su madre dejó Perú para radicarse en España, “A los siete años se fue mi padre y yo me quedé con mis abuelos un buen tiempo en Huancayo y pasé poco en Lima. Mis padres me llamaban todos los días por teléfono o por el chat. En junio de 2009 mis padres me avisaron que yo me iba a España dentro de dos meses. Desde ese momento mi vida cambió”. La protagonista de la historia tiene 9 años, hace dos que vive en Barcelona y sueña con "ser una estrella de Disney Channel, viajar a Nueva York, Los Ángeles, París para subirme a la Torre Eiffel y muchos más lugares".

Javier nació en España, tiene 9 años, es sobrino de Ana y su sueño es conocer Perú. “Mi tía Ana tenía un novio peruano y nos contó que venía de la selva. También mi tía Ana fue a Cuzco a ver a un hechicero que le puso un tratamiento para el asma que era no comer carne de cerdo durante dos meses”. A través de los relatos de su tía, Javier supo que “Perú es un país muy apasionante” y “me ha impresionado que haya más de 3.000 tipos de patatas. ¡Me resulta increíble! Hay una costumbre chulísima: cuando pides un jugo te dan un extra (yapa) de jugo. ¡Tengo muchas ganas de ir!”. Por el momento se debate qué objeto donar: “Llevo al Museo una vasija que se llama ¿…?: No se sale el agua de la infusión de coca."

Wallace prefirió dar a conocer la bandera de su país con una bonita ilustración. Tiene 8 años y nació en Brasil. “No te imaginas lo bonito que es mi país!!” asegura; “es un país muy bonito, es lindo con el Cristo Redentor y las casas están amontonadas y mola mucho”.

El abuelo de Aitana es español y debido a la Guerra Civil Española tuvo que emigrar en los años ’30, a la Argentina junto a su hermano. Él se fue con su esposa y, ya en Argentina, tuvo dos hijos y una nieta”. “Ahora hablaré un poco de Argentina” propone y compara, “Argentina tiene 2.78.400 km2 y España tiene 504.645 km2 y, por tanto, Argentina es más extensa, pero tiene menos habitantes que España (600.000 menos)”. Tras un breve recorrido por su flora, fauna y detalles limítrofes, confiesa “Algún día me gustaría ir allí y conocer a mi familia."

Las historias son infinitas si nos adentramos en cada una sus dimensiones. "Colombia es preciosa hay muchas plantas y animales, la comida es muy buena y la gente también es muy buena, los edificios son de muchos colores, el tiempo es muy bueno, hay muchas tiendas de todo, hay parques preciosos y hay paisajes”, prefiere comentar escuetamente, Valerie de 8 años.

Fases del Programa

“Yo soy América” posee un plan de trabajo de en tres fases, de las cuales dos se han llevado a cabo incluyendo, la primera, la invitación a chicos de 8 a 12 años relacionados con algún país de América a enviar una historia vinculada con sus orígenes.

Tras una selección de historias, la segunda etapa tuvo como objetivo una exposición de 50 relatos de chicos y chicas junto a sus familias, a la vez que se solicita la donación de algún objeto que complemente el relato, a incluir en catálogo.  La tercera fase consistirá en el montaje e inauguración de la exposición durante 2011.

Redescubriendo el edén

Desde el desembarco colombino en tierras dominicanas, pasando por las múltiples exploraciones de científicos, navegantes, naturalistas y comerciantes, el continente Americano lejos de ser descubierto, ha sido objeto de aculturación, apropiaciones territoriales, dominantes iniciativas geopolíticas y explotación de recursos naturales, muchas de las cuales han vejado manifestaciones de la cultura de las comunidades nativas en diversos pasajes de la historia escrita y relatada a partir de 1492.

Pero fuera de las riquezas materiales icónicamente representadas en el oro, la plata, el azúcar, el cacao y el maíz, el ampliamente rico patrimonio inmaterial de América ha comenzado a ser requerido en distintos órdenes de la comunidad europea -y en particular de la española-, con mayor frecuencia sobre el cierre de los años 2000, y una vez iniciado el tercer milenio.

Desde los planteos estilísticos de la moda precolombina y sus llamativos colores convocados en las tendencias del diseño europeo, pasando por la gastronomía tradicional de los países del continente americano incorporados en la cocina gourmet, o los destinos turísticos más atrayentes entre los cuales Machu Pichu, o las ciudades de la Amazonia, los emplazamientos de la arqueología azteca y maya y las cautivantes playas caribeñas, todo en América encuentra un magnetismo renovado en las actuales múltiples miradas del viejo continente. “América! Cuando Dios hizo el edén, pensó en América!, cantó el español Luis Manuel Ferri Llopis bajo el seudónimo artístico de Nino Bravo.

Conviene no olvidar que la vida del propio Charles Darwin giró de manera abrupta a su paso por Argentina a bordo de su rudimentaria nave Beagle. Las muestras y registros tomados por el naturalista inglés, permitieron al joven revolucionar el universo científico a través del postulado de su Teoría de la Evolución. Bien podríamos aventurar que si Darwin pudiese reeditar su viaje sería capaz de corregir su apreciación de los contemporáneos de aquellos “salvajes miserables y degradados” y podría llevar mejores noticias a un hipotético y renovado auditorio europeo.

Nuevas miradas

Al igual que Darwin, algunos ciudadanos españoles se preguntaban con cierto tono de horror durante los años ’90: ¿Caramba, cómo es posible que los argentinos, pues, puedan comer gatos?, en tiempos de la crisis económicas más fuertes atravesadas por nuestro país al igual que el resto de los países latinoamericanos.

Estas miradas reduccionistas tuvieron su máxima expresión con el “por qué no te callas?” de Juan Carlos de Borbón cuando el venezolano Hugo Chávez planteaba discutir acerca del destino de las deudas nacionales, planteando el eje revisionista que permitiese establecer cuánto de la riqueza de nuestro continente fue saqueada y despilfarrada por España en el viejo continente, en tiempos de las colonias europeas en América.

Si hoy pudiésemos efectuar un corte transversal que permitiera cualificar el tenor de las miradas que las sociedades europeas se plantean respecto de nuestros países americanos, con relativa seguridad llegaríamos advertir muchas de aquellas observaciones están inspiradas en planteos -al menos- un tanto más respetuosos.

"Yo soy América", va más allá de un entretenimiento infantil en el contexto museístico madrileño. Se trata de un programa de investigación que aproxima a los testimonios de primera mano de las generaciones y que posa su eje en la edificación de un nuevo patrimonio, esta vez mixturando los registros inmateriales con la prolija selección de objetos que aportarán los niños con raíces americanas asentadas en España, planteando un nuevo modelo de experiencias intercontinentales, lejos de las barcazas a vela, y más cerca del abordaje territorial de la cultura y sus expresiones que a partir de la implementación del programa auspiciado por Unicef, constituirá un nuevo modelo -a tener en cuenta- de catalogación de la arqueología de la memoria. ©turismoicultura.com

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